De cara a su centenario, la Organización de Naciones Unidas debe proyectarse como una organización eficiente en la gestión, coherente y eficaz en la acción, y confiable en el liderazgo, capaz de inspirar nuevamente a los pueblos del mundo. Su relevancia no reside solo en su historia, sino en su capacidad constante de renovación para seguir siendo el lugar donde el mundo imagina, negocia y construye su futuro común".
Las Naciones Unidas siguen siendo el espacio único e irremplazable donde la humanidad se reúne para enfrentardesafíos comunes. En un contexto de crisis múltiples, conflictos, cambio climático, desigualdades, disrupción tecnológica y desconfianza institucional, la ONU debe renovarse para seguir siendo eficaz, legítima y cercana a las personas.
Esta visión propone construir las Naciones Unidas que el mundo necesita: una organización moderna, eficiente, transparente y orientada a resultados, fiel a sus principios fundacionales y plenamente adaptada a los desafíos del siglo XXI. La renovación no implica empezar de cero, sino fortalecer lo construido, optimizando recursos, eliminando duplicaciones y reforzando la capacidad de prevención, acción y liderazgo colectivo.
Mirar hacia adentro: reforma institucional con propósito
Impulsar una reforma continua que fortalezca la coherencia, la rendición de cuentas y la gestión basada en resultados, haciendo el máximo con los recursos existentes. La prevención debe estar en el centro de la acción de la ONU, apoyada en diplomacia preventiva, mediación y una Secretaría profesional, imparcial y basada en el mérito.
Mirar hacia afuera: reconectar con las personas
Reforzar la legitimidad de la ONU demostrando impactos concretos en la vida de las personas. Una Organización que comunica con claridad, actúa con eficacia sobre el terreno y apoya a los Estados en el fortalecimiento de sus instituciones, alineando el multilateralismo con las prioridades nacionales y las expectativas ciudadanas.
Mirar hacia atrás: reafirmar los principios fundacionales
La Carta de las Naciones Unidas sigue siendo una guía viva. La imparcialidad, el respeto al derecho internacional, la igualdad soberana de los Estados y la dignidad humana deben seguir orientando toda la acción multilateral, garantizando que la ONU sea un espacio común de diálogo, cooperación y soluciones pacíficas.
Mirar hacia adelante: diseñar el futuro colectivo
De cara al centenario, la ONU debe actuar como arquitecta del futuro, promoviendo una gobernanza multilateral más inclusiva, fortaleciendo la cooperación regional y utilizando la innovación y la tecnología —incluida la inteligencia artificial— al servicio del desarrollo sostenible y los derechos humanos.
Prevención, mediación eficaz, operaciones de paz más ágiles y cooperación internacional frente a las amenazas tradicionales y emergentes.
Erradicación de la pobreza, reforma de la arquitectura financiera internacional, acción climática justa y apoyo diferenciado a los países más vulnerables.
Centralidad de la dignidad humana, sistemas más eficaces y sostenibles, y pleno empoderamiento de mujeres y niñas como condición para la paz y justicia.
De cara a su centenario, esta visión propone una ONU que no se limite a administrar el presente, sino que lo transforme; una Organización capaz de anticipar crisis, revenir conflictos y unir a los pueblos del mundo en torno a soluciones comunes. Una ONU eficiente en su gestión, firme en sus principios y humana en su acción, preparada para seguir siendo la brújula de la cooperación internacional en el siglo XXI.
Biografía
La Dra. Michelle Bachelet cuenta con más tres décadas como servidora pública en Chile. Es la primera y única mujer en ocupar la Presidencia de la República Chile, desempeñándose en ese cargo en dos períodos (2006-2010 y 2014-2018).
Realizó sus estudios de medicina en la Universidad de Chile, con especialización en salud pública y pediatría. En 2000 fue nombrada como ministra de Salud, correspondiéndole implementar el plan AUGE de acceso universal a garantías explícitas en salud.
Posteriormente, fue nombrada ministra de Defensa Nacional (2002), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de Chile y Latinoamérica, y la quinta a nivel mundial. Bajo su gestión se fortaleció el rol del Ministerio y del Estado Mayor, se avanzó en la igualdad de oportunidades para las mujeres de las Fuer zas Armadas, Carabineros y Policía de Investigaciones, y se desplegó un mayor contingente de fuerzas de paz en el mundo.
En 2006, con gran apoyo ciudadano, se convirtió en la primera Presidenta de la República de Chile, volviendo a asumir ese cargo en 2014. Sus mandatos fueron marcados por logros en equidad e inclusión social en el país.
En 2010, el exsecretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, la designó como la primera directora ejecutiva de la recién creada agencia ONU Mujeres, entidad llamada a luchar por los derechos de las mujeres y niñas en el mundo.
Entre 2016 y 2017 le correspondió, en su calidad de Mandataria de Chile, asumir la Presidencia Pro Tempore de la Alianza del Pacífico.
En 2017 fue nombrada miembro de la Junta Asesora de Alto Nivel sobre Mediación de Naciones Unidas. En septiembre del 2018 fue designada por el actual secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, donde llevó su compromiso con la protección y promoción de los derechos humanos a un nivel global.
Actualmente se desempeña como vicepresidenta del Club de Madrid. Ha recibido más de 20 condecoraciones y reconocimientos alrededor del mundo, siendo el más reciente el Premio Indira Gandhi para la Paz, el Desarme y el Desarrollo.