Agosto fue un mes de especial relevancia para la Dirección General de Asuntos Consulares, Inmigración y Chilenos en el Exterior: conmemoramos los primeros diez años de la implementación de la Apostilla chilena.
En efecto, el 30 de agosto de 2016 nuestro país se convirtió en el Estado contratante número 120 de este importante convenio multilateral, cuyo espíritu es facilitar el tránsito internacional de documentos y, en consecuencia, el flujo de personas y bienes.
Esta certificación vino a poner término a la engorrosa cadena de legalizaciones que debía realizarse ante diversas autoridades. En términos simples, de un mínimo de cuatro trámites, pasamos a uno solo. De esta manera, dando cabal cumplimiento a la legalidad, generamos eficiencia, acortamos los tiempos y, en definitiva, facilitamos la vida de las personas.
Hace una década dimos un enorme paso adelante al adoptar un sistema de vanguardia. En palabras del propio Secretario General de la Conferencia de La Haya, Christophe Bernasconi, nuestro país tuvo una visión de futuro al implementar desde un principio el Programa de Apostilla Electrónica.
A ello se suman otras dos características que otorgan un valor especial a nuestra certificación: es totalmente gratuita para el usuario y opera de forma descentralizada. Esto permite que los documentos puedan ser tramitados no solo desde Arica hasta Magallanes, sino que también puedan ser requeridos desde el exterior.
Como parte de las actividades conmemorativas, el 1 de septiembre nos reunimos con los representantes de los Ministerios de Justicia, Educación, Salud y el Servicio de Registro Civil e Identificación, que, junto a la Cancillería, conforman la red de instituciones facultadas para apostillar.
El propósito de este encuentro fue dialogar sobre oportunidades de mejora, nuevos proyectos tecnológicos y la posibilidad de que otros servicios se incorporen a esta red interinstitucional, cuyo norte es responder de forma ágil y moderna a las necesidades de nuestra ciudadanía. Hubo unanimidad en que este primer decenio ha sido ampliamente satisfactorio, con casi once millones de apostillas materializadas. No obstante, la labor pública exige siempre buscar opciones para perfeccionar la gestión y ajustar procedimientos.
Por ello, en la Cancillería y en nuestra Dirección General seguiremos trabajando con especial énfasis en agilizar y optimizar los procesos de atención consular.
Apostilla, diez años: autenticidad que trasciende fronteras.


