Sala de Prensa
Viernes, 14 de noviembre de 2014 
Discurso del Canciller Muñoz en el foro empresarial “Siendo global”, organizado por Icare
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Muchas gracias por invitarme a este foro sobre la proyección internacional de nuestro país, no sólo en la economía global, sino que en la sociedad global. Crecientemente, ambas están inter-relacionadas.

Creo que sostener que la apertura al exterior ha sido el motor principal de la economía chilena en los últimos tiempos es una obviedad, pero sí quisiera decirles que la apertura al exterior seguirá siendo el motor de la economía de nuestro país, dado que, entre otras cosas, nuestro mercado no permite una expansión acorde al dinamismo de la economía que deseamos y por la propia competitividad que han desarrollado las empresas chilenas en el exterior. Y he tenido la oportunidad de ver crecer estas empresas en mercados tan importantes como el brasileño.

Creo que hoy nuestro país está plenamente integrado al mundo. Participa activamente en el sistema multilateral. Actualmente, y hasta 2015, somos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; formamos parte de diversas operaciones de paz, por lo tanto jugamos un rol de responsabilidad en el mundo; somos miembro de la OCDE y participamos activamente en instancias de integración y diálogo político tan variados como la Alianza del Pacífico, la CELAC, UNASUR y el Foro Económico del Asia Pacífico, APEC.

De hecho, como bien decía Guillermo Tagle, vengo llegando hace algunas horas de China, después de haber participado en la cumbre de líderes de APEC que celebró los 25 años de esta instancia, extraordinariamente importante, donde hay un compromiso ya concreto de avanzar hacia la zona de libre comercio de Asia y Pacífico, que fue propuesta por los empresarios de APEC en la reunión cumbre que se hizo en Chile el año 2004. Hoy día ya hay un compromiso de avanzar en esa dirección, en tanto, se están construyendo ladrillos de este edificio, a través de acuerdos de libre comercio bilaterales y subregionales entre los cuales el TPP, que agrupa a doce países de los veintiuno de la APEC, es evidentemente uno de los componentes más significativos.

Los consensos alcanzados por estas economías más dinámicas del orbe en APEC -no obstante la desaceleración, que no hay que confundir con estancamiento- tocaron temas que creo hay que tener presente: avanzar hacia una zona de libre comercio de la Región Asia Pacífico; financiar mega-proyectos de infraestructura, incluyendo alianzas público-privadas; establecer metas para posibilitar la conectividad física, digital, institucional y de personas en la Región Asia Pacífico; y establecer también metas en materia de educación y capacitación para participar más efectivamente en las cadenas globales de valor que generen empleo e inversión.

Ya sea en APEC o en el mundo, Chile está bien considerado. En términos de imagen, nuestro gran activo es que somos un país democrático; que promueve la cultura del respeto, defensa y promoción de los derechos humanos; que mantiene sus finanzas en orden; que no cae en el populismo; que cuenta con un sólido estado de derecho y normas claras, es decir, con certeza jurídica; y que pretende seguir creciendo con mayor equidad, abriendo las puertas del desarrollo para todas y todos. Y somos, además, un país que en los foros internacionales hace valer los ideales de la democracia, del respeto irrestricto al derecho internacional. Un país que defiende un sistema multilateral de comercio basado en normas claras.

Este apego al Estado de Derecho es lo que nos has permitido instalar la red de acuerdos de libre comercio que hoy tenemos, la que partió el año 1991 cuando firmamos el primer Acuerdo de Complementación Económica con Argentina. Estas condiciones de un país que respeta el Estado e Derecho, que es transparente, que tiene un compromiso inclaudicable con la democracia es lo que nos ha permitido la red de acuerdos que tenemos. Sería imposible visualizar el acuerdo de libre de comercio que firmamos con Estados Unidos o el de Asociación que firmamos con la Unión Europea sin esos componentes absolutamente fundamentales. De modo que aquí hay una interdependencia entre las distintas condiciones que han facilitado nuestra inserción internacional.

Creo que el posicionamiento positivo de nuestro país se evidencia en los viajes que hemos hecho con la Presidenta Michelle Bachelet al exterior. Acabamos de estar hace poco en Alemania, en España y ahora en China. En todos los lugares percibimos por parte de los empresarios el interés en estar en Chile. La palabra que más se repite es confianza, en las reglas del juego claras y la disposición de los empresarios de estar en el largo plazo en nuestro país, porque hay garantías: garantías de estabilidad, garantías de reglas claras, garantías de transparencia, garantías de compromiso con un crecimiento sostenible que sea compatible con abrir más puertas para las oportunidades para todos. Y esto al empresario internacional le importa mucho, es la clave de nuestro posicionamiento a nivel internacional. De modo que tenemos una imagen de credibilidad política, de solidez institucional, la imagen de un país atractivo como receptor de inversiones.

En este momento tenemos 24 acuerdos comerciales con 63 países. Eso representa más o menos el 85% del PIB mundial. El 94% de las exportaciones nuestras van a países con acuerdos vigentes y, por lo tanto, se realiza con algún tipo de preferencia lo que además nos facilita la posibilidad de ser una plataforma. Hay muchas inversiones que vienen a Chile porque buscan desde aquí producir y exportar para otros mercados. El coeficiente de apertura de nuestro comercio exterior de bienes y servicios alcanzó a un 67% del PIB el año pasado.

Los acuerdos de libre comercio que tenemos son ambiciosos. De hecho, han marcado la pauta. Pero el tiempo ha transcurrido y por eso, en algunos casos, estamos proponiendo a nuestras contrapartes modernizarlos. Eso es lo que le hemos propuesto a la Unión Europea, porque ya ese tratado de asociación tiene unos once años y desde entonces ha habido algunos acuerdos más avanzados que la Unión Europea ha firmado con países como Perú y Colombia. Hasta ahora vamos bien y por eso era tan importante la visita a Alemania y España, donde hubo un respaldo expreso de los Presidentes de los Gobiernos respectivos para apoyar esta ampliación o modernización de ese acuerdo de asociación con la Unión Europea.

Lo mismo queremos hacer con otros acuerdos que pueden ameritar profundización y actualización en áreas como acceso a mercados, normas de origen, facilitación del comercio y obstáculos técnicos al comercio. Les aprovecho de contar que en APEC tuve una reunión con el Ministro de Comercio de Canadá y firmamos un capítulo nuevo del Acuerdo de Libre Comercio con Canadá justamente sobre Obstáculos Técnicos al Comercio y pedí que aceleráramos el capítulo que estamos negociando sobre Normas Sanitarias y Fitosanitarias. Esto es bien importante porque ya ese acuerdo es muy avanzado y hemos agregado un nuevo capítulo. Esperamos hacer lo mismo con otros en materias como las que he mencionado, pero además en asuntos aduaneros, entrada temporal de personas de negocios y otros temas, como protección de inversiones, comercio de servicios y mejores mecanismo de solución de controversias.

Todo lo anterior hace evidente el hecho de que, en las últimas décadas, la inserción económica internacional nuestra ha sido el componente más importante de la estrategia de crecimiento económico. Hemos profundizado la política comercial de apertura, hemos aumentando nuestra presencia exportadora, al tiempo que hemos fortalecido y estimulado tanto una mayor inversión extranjera directa hacia nuestro país como la inversión de capitales chilenos al exterior.

Este último fenómeno se ha dado en un contexto de una mayor presencia de las denominadas empresas multilatinas en la región; esto es, empresas que tienen su casa matriz en América Latina y que gestionan su producción o prestan servicios en, al menos, dos países y desarrollan actividades en, al menos, dos continentes o regiones. Son empresas que se han incorporado con más rapidez y con un sello latinoamericano a las cadenas globales de valor. Ello también ha sido posible por las acciones de apertura del gobierno de Chile y de otros en la región. Eso ha sido fundamental y quienes tienen inversiones en el exterior, estas multilatinas chilenas, saben muy bien que ha habido un trabajo conjunto con los Gobiernos. Yo tendría muchas anécdotas que contarles sobre cómo el Gobierno ha ayudado a la instalación de estas empresas y cómo las ha ayudado a salir de problemas de instalación en esos mercados, de modo que aquí hay un trabajo en conjunto que ha sido fundamental en el desarrollo de estas multilatinas chilenas.

Y creo además que las empresas chilenas que invierten en el exterior, particularmente en América del Sur, están promoviendo lo que yo he denominado una integración silenciosa. Porque cuando uno mira los esquemas formales de integración regional hay una integración silenciosa, una integración de inversiones que están cruzando las fronteras y que van constituyendo una interdependencia virtuosa que permite que los empresarios chilenos ahora tengan mucho interés en la estabilidad de los vecinos, en la prosperidad de los vecinos, mirando no sólo lo que pasa en Wall Street, sino lo que pasa en el BOVESPA o lo que pasa en el MERVAL, o la integración de los mercados de capitales en la Alianza del Pacífico, que es un proyecto en construcción. Eso es extremadamente valioso para la estabilidad y la integración regional. Estas inversiones chilenas en el exterior, la instalación de estas empresas chilenas en diversos mercados regionales, incluso favorecen la estabilidad política y las relaciones bilaterales, porque cuando hay interdependencia es una suerte de freno a las tensiones bilaterales que pueden producirse.

En las últimas décadas, las exportaciones de Chile han crecido a una tasa promedio superior a la del mundo. El valor de los envíos chilenos ha crecido a una tasa promedio anual de 14% desde el año 2003. Si en 1990 las exportaciones nuestras representaban un 0,26% del total mundial, actualmente corresponden al 0,41%.

Al mismo tiempo, hemos diversificado la matriz exportadora de bienes en términos de destinos geográficos. Como ustedes bien saben, hasta hace un par de décadas atrás nuestro comercio exterior estaba centrado en Estados Unidos y Europa. Hoy día el 48% de las exportaciones tienen como destino el mercado asiático; un 18%, Latinoamérica; un 17%, Europa; y un 15%, Norteamérica. Claro, la calidad de la exportación es bien distinta, porque tenemos mucho más bienes con valor agregado en mercados como el latinoamericano y eso es extraordinariamente importante.

En el comercio de servicios el 2013 se exportaron más de US$12.700 millones, representando un 17% del total de las exportaciones. Este crecimiento desde el año 2003 ha sido de más de 2,5 veces. Lo más significativo, medido en términos de valor agregado, es que estas exportaciones de servicios representan un 30% del total.

En cuanto a nuestra región, el intercambio total con América Latina y el Caribe se centra en el MERCOSUR, con un 47%, y en la Alianza del Pacífico, con un 30%. Quiero destacar, ante un público como ustedes, la importancia que tiene la región como destino de exportaciones de bienes con mayor valor agregado, particularmente en envíos no mineros. Los envíos industriales a la región superaron los 10 mil millones de dólares el año pasado, representando un 38% de las exportaciones industriales al resto del mundo. Además, el 64% de las PYME exporta al mercado latinoamericano. Ahí hay un camino importante para agregar valor a nuestros productos naturales, que es un gran desafío del futuro.

La integración regional, a nuestro juicio, tiene que ser una estrategia que permita a nuestras economías insertarse en el mundo globalizado, en la construcción de cadenas de valor inclusivas. La irrupción de estas cadenas de valor en el mundo de hoy nos obliga a reflexionar y actuar velozmente en los espacios regionales para alcanzar el desarrollo no sólo en temas puramente comerciales, sino que avanzando en áreas tales como infraestructura, energía, y ciencia y tecnología. Hoy sabemos que las principales redes mundiales de producción están concertándose en torno a regiones específicas, por ejemplo las economías asiáticas. Por lo tanto, es imperativo que hagamos un esfuerzo de mayor integración que nos lleve a construir una agenda común por sobre nuestras diferencias. Hoy en día se negocia en bloques a nivel global, principalmente porque la ronda de Doha de desarrollo no ha avanzado y, por lo tanto, el poder hacer sentir nuestra voz como latinoamericanos me parece muy importante.

Y por eso hemos dicho que Chile puede ser un puente sobre la diversidad. Es verdad, existen caminos distintos al desarrollo en América Latina, pero nosotros creemos que podemos avanzar pese a esas diferencias. Por eso hemos acuñado el término "convergencia en la diversidad". Es decir, una convergencia gradual, pragmática, complementaria. Y por eso pusimos en la agenda de discusión un diálogo entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur. No para buscar una fusión, no para cambiar la naturaleza propia de cada una de estas dos entidades o bloques, sino que para ver si hay puntos concretos de acuerdo que nos permitan avanzar en materias como ventanillas únicas, facilitación de comercios, infraestructura, intercambio estudiantil, tantas áreas donde podemos avanzar para que no se vea que los proyectos de integración son excluyentes o son opuestos unos de otros, que la Alianza concentra a los eficientes y librecambistas, versus los ineficientes y estatistas del otro lado del Atlántico. Eso es una caricatura y Chile tiene intereses en el Pacífico y en el Atlántico. Y ustedes, empresarios, varios de ustedes que tienen inversiones en Brasil, lo saben bien. US$34.600 millones de inversiones chilenas en Brasil. US$9 mil millones de comercio bilateral. En Argentina, con todas las dificultades, US$16 mil millones de inversión, más de US$4 mil millones de comercio bilateral.

Chile tiene intereses diversos y vamos a continuar maximizando nuestro interés nacional en todos los mercados y, por lo tanto, conviene un diálogo entre el Mercosur y la Alianza. Por eso entonces se realizó hace poco en Colombia una reunión formal de la Alianza y del Mercosur, y el 24 de noviembre vamos a hacer acá en Santiago un seminario con Cancilleres y Ministros de Comercio de ambos bloques, con empresarios y con representantes de la sociedad civil. Ese es un camino que nosotros creemos que es pragmático y que, además, permitiría que Chile sea puente entre América Latina y la región de Asia-Pacífico. Porque cuando hablamos con los chinos en las reuniones bilaterales que sostuvimos con la Presidenta hace pocas horas, los chinos están interesados en Chile, sin duda, y en la Alianza del Pacífico, pero también están interesados en el resto de América, América del Sur, particularmente. Y, por lo tanto, si vamos a ser país puente o país puerto, tenemos que tener la posibilidad que los brasileños saquen su soja a través de nuestros puertos o que saquen sus exportaciones con ganancias para todos.

En ese sentido, creo que hay que tener una visión pragmática, una visión de geometría variable como decían los europeos hace un cierto tiempo. Es decir, caminemos a velocidades distintas, la Alianza del Pacífico puede caminar a una velocidad mayor de acuerdo a los compromisos que ha adoptado, el Mercosur caminará hacia el objetivo general de integración regional a su ritmo y veremos entonces si nos encontramos en algún punto del horizonte, pero en el intertanto tengamos acuerdos puntuales que nos permitan ganar a todos.

Quiero ahora para terminar invitarlos a mirar un poco más allá del horizonte de corto plazo y creo que ser un buen destino para los negocios y las inversiones es una de las variables importantes que se mide al estudiar la evolución de la imagen de los países. Hemos estado trabajando en este tema y en la imagen de Chile en los últimos meses. Cada vez más las naciones están haciendo esfuerzos conscientes, por medio de estrategias de marca país, para fortalecer atributos que respalden la percepción de un país serio y seguro para invertir.

En este sentido, los nombres de los países actúan como marcas y los consumidores e inversionistas se apoyan en estas marcas para sus decisiones económicas. Así, el lugar de origen pasa a ser un elemento que también diferencia a las naciones en un mercado crecientemente globalizado y competitivo.

Desde 2008 que la Fundación Imagen de Chile, que yo presido en mi condición de Canciller, está suscrita al Nation Brand Index, un estudio de imagen país que entrega información relevante sobre el grado de conocimiento y la actitud favorable hacia el país entre audiencias internacionales. Es una encuesta en línea con un elevado grado de participantes que evalúan distintos países.

Esta encuesta muestra datos bien interesantes para Chile, incluso algunos contradicen la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por ejemplo, estamos clasificados dentro de los países "exóticos", al lado de Tailandia, Sudáfrica, Indonesia y Perú, entre otros. Somos vistos fuera del mundo subdesarrollado, no estamos en esa categoría, la antigua categoría del tercer mundo, pero estamos muy lejos de lo que el estudio agrupa como "potencias en desarrollo" o del grupo de los denominados "desarrollados no-potencias", que es a lo que realmente aspiramos. En este grupo están países como Nueva Zelanda e Irlanda, que siempre han sido una suerte de modelo para Chile. Lamentablemente la percepción que hay de nosotros es que todavía no estamos ahí.

El mismo estudio revela que la imagen de Chile es más bien la imagen de la región. En casi todas las categorías medidas somos parte del resto de la región. No nos logramos diferenciar y no hay ningún rasgo sobresaliente que nos distinga del resto y la evaluación sigue la misma pauta, una curva muy similar a la de los otros países latinoamericanos evaluados por el Nation Brands Index: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú. Hay también otras cosas llamativas en esta encuesta, en su última versión, como que la primera asociación de Chile en el campo cultural es con los carnavales; y en cuanto a exportaciones la identificación es con la agricultura. No es con el cobre, no es con la minería.

Otro estudio, esta vez sobre los principales medios de prensa mundiales, sitúa a la Presidenta Bachelet en el sexto lugar de menciones entre los mandatarios latinoamericanos más conocidos. Y en la lista sobre Chile la Presidenta es la chilena con mayor figuración internacional. En la lista de 15 personas más mencionadas por los medios internacionales, están dos personajes históricos, Salvador Allende y Augusto Pinochet; además figuran seis futbolistas y un entrenador de fútbol; un poeta, Nicanor Parra, probablemente por su tremenda obra y por haber cumplido un siglo de vida hace muy poco; un subsecretario; y tres ministros, entre los cuales me cuento. Para bien o para mal; las menciones no dicen si son para bien o para mal. Y me siento en muy buena compañía entre tantos futbolistas, sin duda es un mérito de nuestros deportistas, que yo sigo como fanático del fútbol en las ligas internacionales, pero quizás es algo que debiéramos lograr en muchos otros campos.

Por eso es sumamente importante fortalecer la imagen de nuestro país, que no es un tema del Gobierno, es un bien público, donde los empresarios también tienen una gran responsabilidad, tanto a nivel general como en los mercados prioritarios. Para ello necesitamos una estrategia coherente en el tiempo, ejecutada por medio de una alianza entre el sector público y privado, en lo que estamos trabajando. Sólo así es posible una consecución significativa a la competitividad de nuestro país. Y quiero decirles que la alianza público-privada no es un decir. Se lo he dicho a los principales empresarios, representantes de los gremios empresariales de nuestros país. No decimos que queremos la alianza público-privada de Gobierno para caer bien o para sobrellevar momentos de tensión. La nuestra es una visión estratégica. Se los he dicho, yo diría que un 60% de mi tiempo está destinado a defender los intereses de Chile y a promover los intereses empresariales, de las empresas que están afuera, de las inversiones que deben llegar a nuestro país, del empleo que tenemos que crear a través de la expansión del sector privado nacional e internacionalmente, es lo último lo que me compete.

Me recuerda un dicho de los años 60 en Estados Unidos: "como le vaya a la General Motors le va a Estados Unidos". Y yo creo que nos representa muy bien. Como le vaya a nuestro vino, a nuestras inversiones mineras, a nuestras inversiones industriales afuera, a nuestras frutas, a nuestros pescados, le va a ir a Chile. Y eso, lo digo claramente, es una visión estratégica, no es un decir.

Es hora que nos creamos el cuento todos para trabajar juntos en la tarea que tenemos, que no es más que el bienestar de Chile y de todos los chilenos. De modo que lo que hay aquí es un enfoque estratégico que subyace a la condición de Política de Estado, de nuestra Política Exterior, en buenas cuentas. Creemos que es momento de avanzar y proyectar los rasgos que nos interesen. Somos un país serio, confiable, democrático, solidario. Eso es lo que queremos proyectar en lugares donde la imagen de Chile no se ha consolidado o se funde, como decía antes, con la imagen del resto de la región, sin diferenciación de marcas.

Como en China, por ejemplo. Hicimos una medición sobre China y pasa lo mismo que hemos medido en otros mercados. América Latina es Chile, Chile es América Latina, no hay diferenciación. Hay un poco de diferenciación en el caso de Brasil, pero ni siquiera eso es muy sustantivo. La buena noticia es la siguiente. Hicimos una encuesta un poquito más fina y las personas que tienen contacto con Chile tienen una imagen diferenciada. Es decir, quienes hacen negocio con Chile en Chile o en China, o los turistas chinos que vienen y que son crecientes, tienen una visión diferenciada. Encuentran que Chile es un país serio, que cumple sus compromisos, que tiene una buena imagen internacional, que tiene el respeto de la comunidad internacional, de modo que hay caminos por construir, pero un camino bastante largo.

Creo que tenemos que delinear y ejecutar una estrategia de marca país potente que potente que genere reputación, y sea coherente con los aspectos propios de Chile, lo cual es clave para dar a conocer al país de manera adecuada y generar así un impacto positivo en todos los sectores productivos. Si una nación evoca confianza, si evoca seriedad, transparencia, evidentemente eso va a facilitar la inversión de los extranjeros en nuestro país y van a escoger nuestros mercados para ampliar sus negocios. Y nuestros compatriotas que están instalados en el exterior, es decir, las multilatinas chilenas, tienen un papel clave en este sentido. El Nation Brand Index muestra que nuestra situación no ha cambiado mucho, lo cual demuestra la magnitud de la tarea, pero eso no es imposible.

Es perfectamente factible, y por lo tanto, yo los invito a fortalecer, a ustedes como empresarios, como consultores empresariales, con sus inversiones y presencia en el exterior, esta imagen país, esta marca que nos tiene que identificar con fuerza y claridad en los mercados internacionales. Para eso, les aseguro que cuentan y seguirán contando con el apoyo y la entusiasta energía de la Cancillería y de todo el Gobierno de la Presienta Michelle Bachelet.

Muchas gracias.