Sala de Prensa
Viernes, 20 de marzo de 2015 
Conferencia del Canciller Muñoz en Casa de América sobre las prioridades de la política exterior chilena
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Les agradezco la invitación a compartir ideas en esta casa que es símbolo de puente entre América Latina y España, que refleja de alguna manera la complejidad de Iberoamérica, donde se confunden los pueblos originarios con Europa y con las distintas identidades nacionales, pero también con una identidad regional, iberoamericana.

Me complace mucho el poder estar con ustedes nuevamente. He estado en otras capacidades acá y esta es la primera vez que estoy en mi condición de Canciller de la República de Chile, así que les agradezco a todos ustedes por la invitación y por el acompañarme en este día.

Si pudiera comenzar a hablar de lo que se dice serían las prioridades de la política exterior de Chile tendría que partir con una salvedad. Y la salvedad es que la política exterior de mi país es una Política de Estado. Se basa en ciertos principios permanentes que independiente de los gobiernos siguen siendo vigas fundamentales: el respeto a los derechos internacionales, respeto a los tratados, solución pacífica de las controversias, respeto a los principios fundamentales de soberanía, promoción y defensa de los derechos humanos y responsabilidad de cooperar. Esos principios están a lo largo de la república y estarán por mucho tiempo en el futuro.

Por cierto, cada administración trae sus matices, trae los elementos de programa y esa es la diferenciación que uno puede tener, pero a partir de la constatación de que la política exterior en nuestro país, es una Política de Estado, como lo es en muchos lugares.

Y si yo pudiera empezar a delinear cuáles son esas diferencias que uno puede percibir de la política exterior de Michelle Bachelet, tendría que partir con el énfasis en América Latina. Somos parte de América Latina, le hablamos al mundo desde lo que somos, latinoamericanos. Por lo tanto, nuestro propósito en el último tiempo ha sido agregar densidad a los vínculos con la región, en el entendido, particularmente, que vivimos en un mundo complejo.

Un mundo donde la Ronda de Doha se ha estancado y lo que estamos viendo es una situación donde las regiones están negociando a través de bloques de países, incluso bloques transnacionales, como el TPP (la Alianza Transpacífico) o Estados Unidos con la Unión Europea y otras situaciones, incluso la propia propuesta de China en la última reunión de la APEC, de configurar una gran área de integración de la región Asia Pacífico, que fue una propuesta que se hizo en Santiago el 2004 a partir de los empresarios, que permaneció en un limbo y, sin embargo, China lo ha retomado con fuerza y ha propuesto la realización de un estudio concreto para ver la viabilidad de la región integrada de Asia-Pacífico.

Esta realidad le impone a América Latina el poder concertarse mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora. Por eso la posición de Chile es cómo intensificar esa concertación latinoamericana, a partir de una constatación adicional y es que probablemente América Latina es más diversa hoy de lo que ha sido en mucho tiempo. Hay distintos modelos para avanzar al desarrollo económico, hay distintas perspectivas ideológicas y esa diferenciación hay que constatarla como una realidad.

Lo que Chile dice es que eso no puede ser un obstáculo. Sin embargo, para buscar acuerdos y entendimientos en una región que comparte algo fundamental, somos todos países de renta media. Con la excepción de Haití todas las economías son de renta media y eso significa que los desafíos de América Latina son distintos a los desafíos de países en desarrollo como los de África por ejemplo, donde la ayuda oficial al desarrollo tiene una función mucho más importante. En América Latina los temas son distintos. No es tanto la pobreza, que sigue siendo un problema, pero es mucho más la desigualdad, es la inseguridad ciudadana, es la inequidad, es el acceso a los mercados.

De modo que aquí hay una realidad distinta en la región y nosotros creemos que América Latina tiene que tener una voz mucho más concertada, de lo contrario nos vamos a quedar al margen de algunos de los grandes temas que se están viendo pronto, como la agenda post 2015 de los objetivos de desarrollo sustentable que se van a definir este año, de aquí a septiembre en Naciones Unidas, y donde la concertación que ha habido de África por ejemplo es mucho más clara. Ellos tienen claro sus objetivos, han colocado sus temas, los asiáticos también. América Latina y el Caribe es probablemente la región más atrasada en cuanto a concertar sus puntos de vista.

Ese ha sido un planteamiento inicial que hemos hecho. Es un planteamiento que, pese a las diferencias, se puede buscar una concertación pragmática, gradual, complementaria. Por eso lanzamos la idea de una convergencia en la diversidad, término que ha sido recogido por muchos. De hecho, CEPAL acaba de hacer un informe que se llama convergencia en la diversidad para buscar, dando datos importantes, cómo se pueden hacer compatible los distintos esquemas subregionales de integración.

Con la Alianza del Pacífico tenemos un compromiso muy fuerte. Con la Presidenta estuvimos en la primera reunión presidencial y la Presidenta manifestó que realmente estamos entusiasmados con la Alianza del Pacífico y vamos seguir profundizándola y vamos a seguir haciendo propuestas. Sin embargo, nosotros creemos que la integración no es excluyente y debiéramos buscar modalidades de diálogo entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur. No podemos seguir con la idea de que el Atlántico y el Pacífico viven de espaldas unos a otros.

Si Chile pretende ser un puente hacia la región de Asia-Pacífico por nuestra localización geográfica, tenemos que tener mejor conectividad con el Atlántico, tenemos que tener mejor entendimiento. Por eso propusimos una reunión formal de los cancilleres y los ministros de Comercio de la Alianza del Pacífico y Mercosur, cosa que se realizó en Colombia formalmente y luego en Santiago con empresarios.

Como consecuencia de eso ha nacido la idea de una agenda corta que se pueda abordar entre los dos esquemas. La idea nuestra no es la fusión del Mercosur con la Alianza del Pacífico, no es de la integración. Todo eso sería irreal porque las diferencias arancelarias y regulatorias entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur son demasiado evidentes como para pensar en eso. Pero por qué no buscar aquello que sea factible, como por ejemplo facilitación de comercio, ventanillas únicas, algunos proyectos en infraestructura, intercambio estudiantil. Hay una cantidad de cosas que pueden ayudar a una mayor sintonía y eso es lo que hemos buscado en nuestro compromiso con América Latina. Hoy día entonces está esta agenda corta que está siendo considerada por los dos lados y, por lo menos, el clima ha mejorado entre los dos esquemas.

De igual manera creemos que tenemos que tener un compromiso con la región y con los grandes desafíos. Cuando Venezuela nos solicitó en marzo, justamente en el cambio de mando, una reunión de cancilleres, dijimos sí en tanto realmente Unasur pueda ayudar, pueda acompañar, pueda asesorar a un diálogo entre el gobierno y la oposición. Chile hizo una propuesta que se plasmó en una visita que hicimos los cancilleres. Logramos sentar a la mesa al gobierno y a la oposición para un diálogo y luego esa misión tuvo algunos logros. También tuvo frustraciones. Y hoy día lo que hay es que la troika que se compuso como consecuencia de eso ha vuelto a visitar Caracas y a estar disponible para facilitar, ayudar al más alto diálogo posible en ese país.

Paralelamente en la región hemos profundizado de manera sustantiva los vínculos con algunos países, muy particularmente con Brasil, donde ha habido una sintonía muy especial. Brasil y Argentina son importante para nosotros porque cuando uno mira las cifras se da cuenta que Chile tiene intereses en el Atlántico y en el Pacífico. Las inversiones chilenas en Brasil son más de US$34 mil millones, repito más de US$34 mil millones de inversiones directas de Chile en Brasil. US16.400 millones en Argentina. El comercio bilateral de Chile con Brasil alcanza cerca de los US$ 9 mil millones. De modo que estamos hablando de intereses de Chile en el Atlántico y en el Pacífico.

Eso tiene que ver entonces con nuestra visión pragmática de cómo nos tenemos que vincular a ambas regiones, a ambas costas de nuestro continente. En ese sentido, con Argentina hemos tenido probablemente logros históricos. Yo firmé con el Canciller de Argentina tres protocolos para abrir túneles y realizar obras de infraestructura, incluyendo el túnel de Agua Negra, entre San Juan y la Región de Coquimbo, que va a ser una inversión muy importante y que vamos a licitar próximamente; el túnel de las Leñas, entre la Región de O'Higgins y el sur de Mendoza; y un túnel de baja altura, que es una gran obra, vamos a ver si es factible pero tenemos que caminar en esa dirección. Con Argentina, entonces, desde que se reunieron las dos presidentas en mayo hemos caminado en un agenda realmente muy importante.

No quiero dejar de lado las dificultades, porque las hay. Chile lamentablemente tiene con Bolivia una relación que no es la que desearíamos. Bolivia lastimosamente ha demandando a Chile ante la Corte Internacional de Justicia, buscando obligar a Chile a negociar una salida soberana al mar a través de territorio chileno. Eso se contrapone directamente a los tratados existentes y al Tratado de 1904 que fijó de manera perpetua los límites entre los dos países. Por lo tanto, Chile ha interpuesto objeciones preliminares a la competencia de la Corte. Hemos perdido una oportunidad histórica, porque si Bolivia no nos hubiese demandado hoy estaríamos hablando de todos los temas con Bolivia, de todos los temas de la agenda y Chile sigue estando dispuesto a dialogar, porque tenemos tanto en común con Bolivia, integración económica, turística, cultural, excepto, por supuesto, su aspiración marítima, porque son ellos los que han llevado el tema unilateralmente a La Haya. Nosotros no queríamos eso, pero nos vamos a defender con todo, como corresponde cuando a alguien se le lleva a un tribunal, más aún cuando está en juego la estabilidad de las fronteras. Aquí hay una caja de pandora que se puede abrir, porque si se empiezan a cuestionar los tratados uno nunca sabe donde esto puede terminar. La posición de Chile es muy clara y sustentada en el derecho internacional y en el respeto a los tratados, pero aun así hay una actitud por parte nuestra de apertura al diálogo y al entendimiento en otras materias.

Con Perú hemos sido dos países enormemente responsables, que hemos aceptado un fallo de la Corte Internacional de Justicia en materia de límites marítimos y lo hemos implementado de manera ejemplar, en tiempo record. Hay que recordar que muchos fallos de la Corte Internacional de Justicia demoran años y años en implementarse. Hay uno que demoró 40 años en implementarse. Nosotros lo hicimos en dos meses o menos y hemos abierto un camino a futuro que se ha visto de alguna manera temporalmente frustrado por una situación específica que vamos superar. Tenemos con Perú una agenda de futuro muy importante, porque la interdependencia entre los dos países es muy poderosa. Hay más de US$15 mil millones de inversiones chilenas en Perú, más de US$8 mil millones de inversiones peruanas en Chile, 250 mil peruanos que viven en nuestro país. Hay una afinidad de todo punto de vista y vamos a seguir en ese camino de buscar lo que nos une.

América Latina no es sólo América del Sur. Tenemos una presencia fuerte en Centroamérica y el Caribe. La Presidenta estuvo recientemente en Costa Rica y Guatemala. Hoy tenemos una capacidad mayor de cooperación. Y con España, por ejemplo, ya estamos en acuerdo para una cooperación triangular en Centroamérica, donde Chile está poniendo más recursos y con los recursos que tenemos los dos países podemos hacer algunas tareas que los países centroamericanos nos están solicitando. Estamos en esa perspectiva trabajando.

Por cierto, nuestras prioridades no son solamente las que acabo de mencionar. Nuestra política exterior no se agota en América Latina. Y, ciertamente, Europa para nosotros es absolutamente fundamental y España partiendo en primer lugar. Con Europa tenemos el desafío de tener un Acuerdo de Asociación nuevo. Ya tiene doce años nuestro Acuerdo de Asociación. Mucho tiempo ha pasado y hemos hecho una propuesta de renovar ese acuerdo y ya ha habido una respuesta positiva de renovar el pilar político y de cooperación. Nos falta el pilar económico comercial, y para eso nos vamos a estar reuniendo pronto en Bruselas, con la comisaria Mogherini y con otras autoridades para avanzar en esa perspectiva.

Con España hay una relación comercial que es óptima. En realidad hay tantos elementos en comunes desde el tema de democracia, gestión de comercio, las inversiones españolas en Chile son absolutamente fundamentales, y han sido líderes durante mucho tiempo. Empiezan a haber pequeñas inversiones chilenas en España y hay una sintonía en política multilateral que se expresa hoy día en la conexión que hay. Ambos somos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad y hay una gran perspectiva común de los grandes desafíos que enfrentamos juntos en el Consejo de Seguridad. La visita de Estado de la Presidenta de la República hace pocos meses atrás fue la confirmación de la asociación estratégica que tenemos entre los dos países y que firmamos el 2013. Así que no podemos estar más contentos de la relación con España como símbolo de la gran relación con la Unión Europea.

Estados Unidos es otro país que nos importa mucho porque como Europa, es una relación de calidad, una relación madura, que se ha expresado por ejemplo en el otorgamiento del Visa Waiver para los ciudadanos que viajan a Estados Unidos, sin visa a través de un mecanismo que permite otorgar visas rápidamente. Canadá ha otorgado el mismo tratamiento. Chile es el primer país de América Latina y Caribe de contar con Visa Waiver de Estados Unidos y Canadá.

Pero más allá de eso hay una relación madura donde un 54% de las exportaciones Chilenas a Estados Unidos son no cobre, es decir son productos de mayor valor agregado. Eso es muy significativo porque significa que podemos exportar aquello que generalmente no se exporta a mercados desarrollados y eso es empleo para Chile, es valor agregado en definitiva. Con Estados Unidos tenemos esas perspectivas y además de bajar el periscopio de lo federal a lo regional o estadual con acuerdos como el que Chile tiene con California, tenemos con Massachusetts y el que probablemente tengamos con el estado de Washington, que tiene grandes empresas tecnológicas. Porque la idea nuestra es que por esta vía tengamos acceso a la innovación, acceso a la tecnología, a la educación superior, que son los grandes temas de futuro en mi país.

En esa perspectiva lo que Chile está buscando es atacar los grandes problemas que hoy tenemos. Chile ha avanzado mucho en estos temas. El año 90 teníamos 39% de pobreza, hoy día la pobreza no alcanza al 13% y hemos casi eliminado la absoluta pobreza. El país entonces tiene éxito en eliminar la pobreza. El país ha tenido enorme éxito en la inclusión social. De diez estudiantes universitarios siete vienen por primera vez de una familia que tiene a alguien en la universidad. Eso es inclusión social. Pero aún tenemos el desafío de la desigualdad, del abuso en mi país.

Entonces el gran desafío es como enfrentar este desafío de la desigualdad. Nosotros creemos que lo que hay que hacer es tener un estado más sólido, un estado que vuelva a las funciones que le competen, justamente un estado para tener una mejor educación, una educación gratuita y de calidad. Y si vamos a tener educación gratuita y de calidad, porque la Presidenta dice nadie quiere educación gratuita y mala, tenemos que tener acceso a las mejores experiencias, a las mejores universidades. Por eso es que es tan importante la relación con Europa y con Estados Unidos, cuando estamos pensando en las grandes reformas que tenemos pendientes en Chile.

Hemos hecho una reforma tributaria, en tiempo record, en menos de un año y con el consenso de las fuerzas políticas. Hemos aprobado el voto de los chilenos en el exterior, una aspiración desde siempre en nuestro país. Hemos aprobado un acuerdo de vida en pareja que le reconoce derechos a las parejas del mismo sexo, pero no solo a esas, sino que las parejas en general que quieren vivir juntos y no necesariamente con el vínculo matrimonial. Hemos obtenido la reforma al sistema binominal que era una larga aspiración de nuestro país. De modo que las reformas que han ocurrido han sido notables y apuntan a atacar esta desigualdad, a tener una mejor educación, a tener un país mucho más avanzado.

En otras palabras, ¿qué es lo que estamos tratando de hacer? Estamos tratando de implementar la segunda ola de las reformas. De aquella segunda ola que se hablaba a fines de los años 90. Hicimos las reformas macroeconómicas, hicimos los tratados de libre comercio, hoy día no es ninguna novedad tener acuerdos de libre comercio o tener las finanzas en orden. La novedad es que si encima de eso, y sin descuidarla, vamos a la segunda etapa para tener las reformas educacionales y fiscales, las reformas que significan mayor igualdad y oportunidades a la gente. Eso es lo que estamos tratando de hacer. No siempre es fácil. Se interponen situaciones como las que vivimos en mi país hoy día, donde hay situaciones que envuelven a empresarios, políticos, que no dejan de ser dificultosas y que no son de América Latina solamente, miremos el panorama europeo e incluso yendo más allá.

Tenemos las dolencias de muchos, en otras palabras, pero Chile va a salir adelante y les puedo garantizar porque vamos a dar un salto cualitativo. Vamos a estar en condiciones no sólo de haber hecho las reformas que ya se han consolidado en mi país, sino que las reformas que la gente demanda si queremos ser un país que alcance el desarrollo de manera igualitaria. Entonces para eso los vínculos con Europa y con Estados Unidos son fundamentales.

Una prioridad importante en esta misma perspectiva es el desarrollo sustentable, porque si queremos desarrollo respetuoso del medio ambiente la agenda post 2015 y los objetivos sustentables son absolutamente fundamentales, y, por lo tanto, la COP 21 nos parece fundamental. Y Chile está haciendo lo suyo. Hemos prometido que vamos a reducir un 20% las emisiones, tomando como base el 2007. Lo estamos haciendo voluntariamente y toda la inversión que estamos colocando hoy día, la mayor parte de la inversión, es en energía renovable. Y decimos lo siguiente, que estamos dispuestos a tener mecanismos de accountability que sea también voluntario para que mida este compromiso voluntario. Estamos dispuestos a hacerlo con otros que también hagan esfuerzos.

Y estamos colocando fondos modestos a nuestro alcance en el fondo verde. Hay varios países que han prometido cifras impresionantes y que yo sepa no han entrado los depósitos al fondo verde. Nosotros no hemos prometido nada, pero hemos colocado casi medio millón de dólares el año pasado y vamos a colocar cerca de otro medio millón este año, y vamos a seguir colocando, de modo de contribuir con nuestra responsabilidad, porque con los derechos vienen las responsabilidades.

Quisiera finalmente contarles que Asia Pacifico para nosotros es una región de futuro. Cuano hoy uno dice China es nuestro principal socio comercial, ahora muchos países dicen cuéntame algo nuevo, porque para muchos es el primer socio comercial. Tenemos US$34 mil millones de comercio bilateral. Muchos dicen que mucho es cobre, claro, es verdad. Pero cuando uno desagrega, resulta que tenemos alrededor de US$4 mil millones de frutas y alimentos que exportamos a China, que es la mitad de lo que exportamos a Estados Unidos. Uno está viendo que aquí hay algo interesante con China, pese a que la inversión China en Chile es relativamente modesta a diferencia de lo que es en otros países de América Latina. Pero nos importa no sólo China, nos importa mucho Indonesia, estamos negociando un acuerdo con Indonesia, esperamos hacerlo con Filipinas, estamos profundizando uno con la India y la presidenta de República ha designado al ex Presidente Eduardo Frei Ruiz – Tagle como Embajador en misión especial para Asia Pacifico por la importancia que tiene la región. Para nosotros es la región del futuro y como miramos el Pacífico, somos parte de APEC, vamos a tener esa área como prioridad.

Finalmente, y con esto termino, Chile siempre ha sido un país con una fuerte política multilateral. Para un país pequeño que confía en el derecho internacional los organismos multilaterales son fundamentales. Estuvimos detrás de la Declaración de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas. Hemos estado detrás de la creación de los grandes organismos internacionales regionales. Tenemos figuras ceñidas de nuestra política internacional que fueron grandes multilateralistas como Hernán Santa Cruz.

Por lo tanto, nuestro compromiso multilateral es muy fuerte con la Agenda Post 2015, con el Consejo de Seguridad donde estamos desde el año pasado, con el Consejo de Derechos Humanos y con distintas otras iniciativas importantes entre las cuales menciono una conferencia que vamos a realizar en Chile sobre "Nuestros Océanos", idea de John Kerry. Me invitó el año pasado como orador por América Latina y ahora hemos invitado a distintos países para que estén presentes en Chile con compromisos concretos para preservar el ambiente marino de la acidificación, de la pesca ilegal, de la polución de nuestros océanos y que vengan con propuestas concretas. Me parece que eso puede ser importante. Esperamos la presencia de España en mayor nivel en esta conferencia que vamos a tener en octubre, que es una expresión de nuestro compromiso multilateral.

Termino diciendo que la política exterior de Chile es una política abierta a la ciudadanía. Y como es abierta a la ciudadanía hemos hecho dos cosas. Una es la modernización de la Cancillería. Todos los cancilleres de Chile hablan de modernización de la Cancillería, se les olvida y en el último año cuando ya está por terminar el Gobierno dicen que se nos ha olvidado la modernización, proyecto de ley que por supuesto nunca pasa. Lo que yo dije el primer día es que íbamos a empezar a trabajar en la modernización de la Cancillería. Ahora estamos en condiciones de presentar un proyecto de ley, probablemente este año, el segundo semestre, para poner a tono lo que es hoy un sistema de política exterior donde, ustedes bien saben, ya no son sólo las Cancillerías la que participan en política exterior, son otros ministerios, la sociedad civil, los empresarios, los académicos y uno no tiene el monopolio, pero tiene que tener la coordinación. En esa perspectiva estamos.

La otra dimensión es un libro blanco de la política exterior, que queremos hacerlo con la ciudadanía para definir las grandes líneas maestras de la política exterior. Ese es un ejercicio que estamos haciendo con la ciudadanía.

Estos son los grandes desafíos que tenemos por delante en un mundo complejo, en un mundo, como dije antes, donde en América Latina hay más diversidad que nunca y donde tenemos amenazas no convencionales como las que conocemos de Europa directamente, del terrorismo, de ISIS, de lo que acaba de pasar en Túnez, que son extensiones de la complejidad global. Pero tenemos la confianza de que vamos a hacer la contribución de Chile. No sólo hay derechos sino que también hay responsabilidades que queremos ejercer como buenos ciudadanos de este mundo global.

Muchas gracias.

 

Foto:  Casa América