Felicito y agradezco a la Embajadora de Canadá, Sara Fountain Smith; y al Director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica, Juan Emilio Cheyre, por su iniciativa de organizar este seminario acerca de un tema que podríamos llamar de urgente actualidad, como es la situación de Haití.
Chile intenta contribuir a un proceso de "reconstrucción integral" de Haití, que debe entenderse en el largo plazo y evolucionar de acuerdo a los nuevos escenarios que la realidad haitiana va presentando y considerando, por sobre todo, los requerimientos de la propia comunidad haitiana.
Este encuentro coincide con un debate abierto sobre Haití en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la participación del Enviado Especial para Haití, el ex Presidente Bill Clinton, designado por el Secretario General de las Naciones Unidas con el propósito de reposicionar en la agenda internacional el tema del desarrollo económico y social de Haiti para apoyar los esfuerzos de reconstruccion en ese pais.
Chile y la Minustah
La presencia de Chile en Haití responde, en primer término, al llamado del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para integrar la Fuerza Multinacional Provisional (MIFH) y luego para participar en la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Desde mayo del 2005, el Consejo de Seguridad ha extendido el mandato de la MINUSTAH, con la intención de renovarlo por sucesivos períodos; y con la resolución 1840 del año 2008, se prorrogó el mandato de la misión hasta el 15 de octubre de 2009.
La misión de operaciones de paz es la más grande de nuestro país, ya que Chile colabora con 516 efectivos de nuestras Fuerzas Armadas, Carabineros y Policía de Investigaciones, que se recambian cada 6 meses. Asimismo, Chile participa de manera combinada con Ecuador en una Compañía de Ingenieros Militares. Según las estadísticas contempladas en el último informe del Secretario General, nuestro país figura como el séptimo mayor contribuyente de tropas, donde Brasil y Uruguay encabezan la lista respectivamente. Con respecto al componente policial, Chile aporta con 15 oficiales, siendo el segundo de la región después de Colombia.
Chile apoya la consolidación de una nueva fase en esta Operación de Paz, con una hoja de ruta clara, mediante la concertación regional, con especial énfasis en la concreción de avances socio-económicos y planes de desarrollo institucional.
La experiencia de MINUSTAH ha ganado un espacio de legitimidad en Chile. Pensamos que lo más adecuado sería transformar el trabajo de MINUSTAH en una Operación de Desarrollo.
El "2x9" es un mecanismo ad-hoc de concertación política y coordinación latinoamericano que reúne a los Viceministros de RREE y de Defensa de los países que integran -formalmente- la MINUSTAH. El mecanismo incluye actualmente a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú, Uruguay, y ya han comenzado a participar Colombia y México.
Dicho mecanismo ha sido reconocido expresamente por la ONU en su resolución 1840/2008 y si bien se constituye como una instancia informal, ahora se concibe como un Grupo de Trabajo operativo que ha tenido una gravitación determinante en la reforma y consolidación de la Policía Nacional Haitiana (PNH), proceso que ocupa una alta prioridad política para Haití, para la comunidad internacional y para Chile en particular. Lo anterior es patente en la resolución 1840, la cual recoge criterios consensuados por los países integrantes de este mecanismo para concertar la ayuda a Haití.
Las iniciativas de Chile para apoyar la cooperación al desarrollo profesional de la Policía Nacional Haitiana se han enmarcado, en una primera instancia, sobre la base de ofrecer cursos de perfeccionamiento en Chile a través de Carabineros de Chile. En este sentido, se puede indicar que el año 2007 hubo 15 becarios haitianos, el año 2008 fueron 22 y el año en curso la cantidad asciende a 66 personas.
Hace pocos años, la comunidad internacional debió apoyar a Haití en la reconstrucción sus instituciones seriamente debilitadas o inexistentes. Algunos países latinoamericanos, en conjunto con los propios haitianos, emprendieron un plan de desarrollo y reconstrucción realista.
Nos interesa primordialmente que las iniciativas que se presenten se concreten de manera adecuada y no frustren las expectativas de los haitianos y se evite la duplicidad de esfuerzos de la comunidad internacional.
En efecto, los obstáculos para el despegue se pueden encontrar tanto en la frágil capacidad institucional del Estado haitiano para ejecutar los objetivos del Documento de Estrategia Nacional para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza, pero también en las barreras burocráticas de las agencias multilaterales abocadas al financiamiento de los proyectos de desarrollo para Haití y la demora de algunos países donantes en el desembolso de sus contribuciones. Romper el círculo vicioso de desconfianza es uno de los desafíos más inmediatos para la nación caribeña.
Alcances de la cooperación
La Cooperación internacional de Chile tiene como propósito principal contribuir al desarrollo de Haití, a través de un programa que apoya la generación de capacidades nacionales en aquellos campos declarados como de menor desarrollo relativo y en los cuales Chile tiene fortalezas.
El Gobierno de Chile ha expresado su voluntad y compromiso de apoyar al Gobierno de Haití en diversas áreas, y en forma especial, responder a una solicitud específica en cuanto al desarrollo de una política pública en educación orientada a la atención de los niños y niñas menores de 6 años, así como a los temas de seguridad agroalimentaria y desarrollo local.
La cooperación chileno-haitiana se caracteriza por la apropiación y la reciprocidad, debido a que la estrategia chilena privilegia un rol activo del Gobierno de Haití para definir las prioridades de cooperación en un trabajo conjunto, siendo parte de los temas Desarrollo Social, Salud y Educación; Modernización del Estado y Apoyo a la seguridad interna, Fomento productivo en las áreas agrícolas con criterio de sustentabilidad.
Actualmente, están trabajando en Haití prácticamente todas las Agencias de Cooperación de países desarrollados, de fuentes multilaterales, e innumerables ONG's. Varios miles, al parecer. Aquí hay un gran desafío: mejorar la coordinación.
Por eso, Chile ha desarrollado una estrategia para concordar algunas alianzas estratégicas y ya son varios los donantes tradicionales que han solicitado propuestas de cooperación triangular a Chile para sumar recursos técnicos y financieros, como Alemania, España, Canadá, Israel y otros, que ven factible apoyar proyectos pilotos que están en curso, con una mirada integral en áreas específicas y con impacto en áreas de interés prioritario del gobierno haitiano.
Chile y Canadá
A propósito del respaldo canadiense a este seminario, debo señalar que Canadá y Chile comparten desde el inicio su compromiso con la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), tanto en el plano bilateral como en los foros multilaterales. En cuanto a desarrollos recientes en el trabajo de ambos países en Haití, destaca el compromiso de ambos países con la reforma a la Policía Nacional Haitiana (PNH), materia en la cual el Gobierno de Canadá ha invertido numerosos recursos humanos y financieros.
Concluyo resaltando que Chile considera que, en momentos en que la estabilidad mundial se ve cuestionada por diversos escenarios de crisis, se hace más necesario aún ser solidarios con los países de nuestra región que requieren una oportunidad para salir adelante, como es el caso de Haití, y abrir un horizonte de esperanza para su gente.
Es evidente que una necesidad fundamental de Haití es el fortalecimiento de sus instituciones. Si los recursos que fluyen actualmente no contribuyen coordinadamente a crear puestos de trabajo, a permitir que se fortalezca un Estado eficaz y transparente, será muy difícil cambiar cualitativamente la situación actual de Haití, aún en el largo plazo.

