Sala de Prensa
Miércoles, 26 de noviembre de 2014 
Discurso del Canciller Heraldo Muñoz: “Seminario Internacional para la promoción de la paz entre Palestina e Israel”
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Amigas y amigos:

Muy buenos días, señor Nuncio y decano del Cuerpo Diplomático, señoras embajadoras, señores embajadores, autoridades, distinguidos invitados y muy especialmente nuestras gracias a Gadiel Baltiansky y a Mustafa Barghouti, que han viajado desde lejos para asistir a este seminario.

Quisiera agradecerles también igualmente a todos los participantes de este seminario, que busca reflexionar sobre uno de los conflictos más importantes de nuestros tiempos, el conflicto en el Medio Oriente y muy específicamente entre Israel y Palestina. Este conflicto no es ajeno a Chile porque en nuestro país está la comunidad palestina más grande del mundo fuera del Medio Oriente y, al mismo tiempo, hay una comunidad judía, pequeña, pero vibrante, importante y ambas plenamente integradas a nuestra nacionalidad.

De modo que el conflicto en Medio Oriente no nos es ajeno y muy particularmente en estos momentos cuando Chile tiene una responsabilidad especial como miembro no permanente del Consejo de Seguridad este año y el año próximo.

Evidentemente, el Medio Oriente tiene una situación estratégica y por ello desde hace milenios ha sido un teatro de conflictos y disputas. Por eso no sólo Israel y Palestina, si no que el Medio Oriente en general continúa siendo un punto neurálgico donde hay demandas de justicia y demandas de democracia; donde hay tradiciones, culturas, religiones y disputas que se cruzan; donde hay resistencia a las dictaduras, guerras civiles, y ciertamente demasiadas víctimas inocentes.

El conflicto entre Palestina e Israel ocurre en un área donde confluyen Europa y Asia, la cuna de las tres religiones monoteístas y con ciudades sagradas para buena parte de la humanidad. Un conflicto que, si bien se arrastra formalmente desde 1948, más bien específicamente puede ponerse como una fecha clave el año 1967. Un conflicto sobre el cual han habido varios y consistentes pronunciamientos de Naciones Unidas y que está casi permanentemente en la agenda del Consejo de Seguridad, y estoy casi seguro que estará en enero cuando Chile presidirá el Consejo de Seguridad.

De modo que este es un conflicto que nos interpela a todos, más allá de nuestras naturales preocupaciones por la paz y la seguridad, muy especialmente por el derecho a las personas. Nos interpela también porque contamos con una colonia palestina tan numerosa y con una colonia judía también significativa. Lo importante en relación a esto último es que ambas comunidades han vivido en paz, en concordia. Y quiero decir algo que muchas veces se olvida, ambas comunidades fueron claves para para la constitución del Comité Pro Paz el año 1973, para defender los Derechos Humanos en un momento que eran arrasados en nuestro país por un golpe militar y por una represión brutal. Por lo tanto, también quiero recordar a estas dos comunidades porque fueron claves en la constitución de ese Comité Pro Paz, que reunió a las distintas religiones y distintas comunidades en nuestro país.

Chile ha ganado mucho en diversidad gracias a estas corrientes migratorias que han dejado su sello en la identidad global del país, que son parte de nosotros y que reciben, por supuesto de manera más amplificada, los ecos del conflicto que se desarrolla en Israel y Palestina.

Chile ha mantenido una posición bastante clara y consecuente. En el Consejo de Seguridad hemos reiterado que ambos Estados tienen derecho a vivir en paz, dentro de fronteras internacionalmente reconocidas y con ejercicio pleno de soberanía. Nuestro país también ha reafirmado el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, incluido su derecho a un Estado de Palestina independiente que Chile ha reconocido como tal.

La promoción y protección de los Derechos Humanos es un pilar de nuestra política exterior, que se manifiesta en el ámbito multilateral y, en particular, respecto al proceso de paz en el Oriente Medio. A nivel multilateral, nuestro país ha entregado un apoyo decidido a la "solución de dos Estados". Nuestro enfoque se ha centrado en la promoción de los Derechos Humanos y la protección de la población civil, apoyando todas las resoluciones a este respecto en la Asamblea General de Naciones Unidas y en el Consejo de Derechos Humanos.

Hemos subrayado, por ejemplo, tras el cese del fuego luego del último enfrentamiento en la Franja de Gaza, la importancia de alzar el bloqueo para permitir la reconstrucción de la infraestructura destruida, vital para el desarrollo y mejora de la calidad de vida de la población. También la necesidad de terminar el bloqueo comercial y económico que afecta a toda la población de la Franja de Gaza, y que es esencial para una normal reconstrucción y desarrollo de la vida normal para la población. Creemos que estos son aspectos humanitarios absolutamente fundamentales.

Igualmente, nos preocupa la decisión adoptada por el Estado de Israel, inmediatamente después del cese del fuego, de confiscar 400 hectáreas en Cisjordania para la construcción de nuevos asentamientos. Esta medida podría hacer inviable la continuidad territorial del Estado Palestino. Chile ha hecho un llamado en el pasado a la observancia de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 2004, que señaló que "los asentamientos en territorio ocupado se han establecido en contravención del derecho internacional" y a lo que ha dispuesto el propio Consejo de Seguridad en la resolución 452 (1979).

Por otra parte, hemos condenado enérgicamente el lanzamiento de cohetes desde Gaza y todos los atentados en contra de la vida y la integridad física de los ciudadanos inocentes israelíes. Recientemente condenamos el ataque a una sinagoga en el barrio de Har Nof, en Jerusalén, donde murieron cuatro rabinos y dos de los atacantes. Esto francamente no puede continuar.

Observamos que hay una espiral de hechos que afectan las posibilidades de llegar a acuerdos de una paz duradera y estable. Creemos que ambas partes deben ceder en sus posiciones y respetar plenamente las resoluciones de Naciones Unidas. Creemos también que es un proceso complejo, no nos engañamos, por eso es que tanto tiempo la población israelí y palestina no ven la luz de la paz. Pero es un proceso en el que hay muchas variables y que es crucial para que toda la región pueda avanzar hacia una mayor estabilidad.

Recuerdo que estuve en el Rose Garden de la Casa Blanca el 13 septiembre de 1993, invitado a la ceremonia donde se estableció el primer proceso de paz, donde se dieron la mano Yitzak Rabin y Yasser Arafat, con el presidente Bill Clinton como anfitrión, en ese espectacular día soleado de septiembre que abrió esperanzas de paz y que, de hecho, encaminó hacia la paz el proceso, pero que fue truncado por la violencia, aunque significó un avance. Estuve pensando ayer. Eso fue hace veintiún años atrás, demasiado tiempo.

Y por eso estamos acá, para conversar, para comparar miradas distintas, para analizar y también para proponer, modestamente, desde este rincón de sur. Francamente, no podríamos ni siquiera pensar en avanzar en soluciones, porque son otros los que tendrán que hacerlo, pero por qué no el proponer ideas o, por lo menos, temperamentos, que puedan ayudar desde esta visión del sur.

Personalmente, valoro mucho la participación de las comunidades chilenas y celebro que exista, se preserve y se siga cultivando una buena relación entre ambas comunidades en nuestro país. Creo que con esta distinguida presencia del exterior, conjuntamente con las comunidades palestina y judía en nuestro país, que son parte de nuestra nacionalidad, quizás podemos tratar de mostrar un camino para avanzar hacia la paz justa y duradera, que todos en Chile queremos para israelíes y palestinos que largamente se lo merecen.

Muchas gracias.